Un Drama en México
Un Drama en México Era el pequeño rÃo Ixtoluca, que se precipitaba a quinientos pies por debajo de donde se encontraba.
A pocos pasos, sobre el torrente mismo, colgaba un puente formado por cuerdas de pita.
Sujeto en ambas orillas por algunos postes hundidos en la roca, el puente oscilaba con el viento como si fuera un hilo tendido en el espacio.
MartÃnez, agarrándose a las lianas, avanzó arrastrándose por el puente. A fuerza de energÃa consiguió llegar a la orilla opuesta…
AllÃ, una sombra se irguió ante él.
MartÃnez retrocedió sin decir palabra y se aproximó a la orilla que acababa de dejar.
AllÃ, también, otra forma humana apareció ante él.
MartÃnez regresó de rodillas hasta la mitad del puente, con las manos crispadas por la desesperación.
—¡MartÃnez! ¡Soy Pablo! —gritó una voz.
—¡MartÃnez! ¡Soy Jacopo! —exclamó otra.
—¡Eres un traidor…! ¡Y vas a morir…!
—¡Eres un traidor…! ¡Y vas a morir…!
Sonaron dos golpes secos. Los pilares que sujetaban los dos extremos del puente cayeron bajo el hacha…
Se oyó un terrible aullido y MartÃnez, con los brazos extendidos, se precipitó en el abismo.