Un Drama en México
Un Drama en México —Y yo —respondÃa Pontcloué—¿Te acuerdas la última vez que fuimos a cazar a Argaeuves? ¡Vaya unas perdices!
—TodavÃa me parece estar viendo la primera que tuvo la suerte de atravesar por entre los perdigones que salieron de mi escopeta.
—Y yo la segunda, cuyas plumas hice volar tan bien, que no debió quedarle más que el pellejo completamente pelado.
—¿Y la otra que tuve el aplomo de tirar a más de cien pasos?
—¡Qué caza, amigos mÃos, qué caza!
Contando yo, mientras ellos hablaban, pude apercibirme que ninguna de las personas que, según ellos, habÃan matado, tuvo por conveniente figurar en el morral de tan listos cazadores. Pero no me atrevÃa a decir nada porque soy tÃmido por naturaleza con las personas que saben más que yo. Sin embargo, no trataban más que errar los tiros; yo creo que habrÃa hecho otro tanto.
En cuanto a los nombres de los otros cazadores, los he olvidado.