Un Drama en México
Un Drama en México Tuvimos pues que esperar a que el sol se bebiera todas las lágrimas del rocÃo.
Al fin, después de almorzar, dejamos la posada y nos dirigimos a la llanura en que estaban los terrenos reservados.
En el momento de llegar a ella, Bretignot se acercó y me dijo:
—Tenga usted bien la escopeta, en sentido oblÃcuo, el cañón hacia el suelo, y tenga cuidado de no matarnos a alguno.
—Haré lo posible —respond×, sin embargo no me comprometo.
Bretignot hizo un gesto desdeñoso, y la caza empezó.
Hérisart es un lugar bastante feo, bastante árido, pero a pesar de eso, según Matifat, habÃa muchas liebres. Con esta agradable perspectiva todas aquellas gentes estaban de buen humor.
Seguimos andando. El tiempo era magnÃfico. Algunos rayos de sol empezaban a atravesar las nubes matutinas que cubrÃan el horizonte. Por todas partes se oÃan gritos, gorjeos, silbidos. De cuando en cuando una nube de pájaros se levantaba.
Más de una vez preparé la escopeta.
—No tire usted, no tire usted —me dijo mi amigo Bretignot, que no dejaba de observarme ni un solo momento.
—¿Porqué no tirar? ¿no son codornices?