Un Drama en México
Un Drama en México —Una última recomendación que puede ser importante en el caso en que tire usted a una liebre.
—Si pasa… —dije en un tono burlesco.
—Pasará —añadió Bretignot—; acuerdese usted que, gracias a su estructura, una liebre corre más al subir que al bajar. Es preciso tener esto en cuenta para dar dirección al tiro.
—¡No sabe lo que le agradezco la advertencia! —respondÃ. Su observación me servirá de seguro, pues no pienso echarla en saco roto.
Al propio tiempo, pensaba yo que aun bajando serÃa probable que la liebre fuera demasiado de prisa para parar su carrera con mis perdigones.
—¡A cazar, a cazar! —gritó entonces Maximon. No hemos venido a ser maestros de escuela de los principiantes.
¡Vaya un hombre terrible!
No osé responder nada.
Delante de nosotros, a derecha e izquierda, se extendÃa una inmensa llanura. Los perros marchaban delante. Los dueños se dispersaron. Yo hacÃa todos los esfuerzos inimaginables para no perderlos de vista. Se me habÃa ocurrido una idea. Mis compañeros, burlones como buenos cazadores, serÃan capaces de hacerme alguna farsa o broma, fundada en mi inexperiencia.