Un Drama en México

Un Drama en México

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los perros volvían a tomar la delantera. Sus dueños gritaban con voces que son muy parecidas, por lo terribles, a las voces de mando de la marina inglesa.

Yo les seguía con paso indeciso. Mi morral, aunque vacío, me molestaba. La escopeta me parecía pesadísima y me hacía acordar de mi bastón. Todo lo hubiera cedido con gusto a alguno de los palurdos que nos seguían, y me preguntaban en tono burlón cuánto había matado; pero mi amor propio me lo impedía.

Dos horas, dos largas horas pasaron. Habíamos andado ya quince kilómetros. Entonces empecé a tener la seguridad de que sería más fácil que volviese cargado de dolores a mi casa, que de perdices o codornices.

De pronto un ruido me distrajo. Era un grupo de perdices que se levantó de detrás de unas matas. Descarga cerrada. Lo menos quince tiros salieron, contando el mío.

De pronto se oyó un grito entre el humo. Miro, y veo aparecer a un hombre entre las matas.

Era un aldeano, con el carrillo derecho hinchado, como si tuviera una nuez en la boca.

—Bueno, una desgracia —exclamó Bretignot.

—No faltaba más que ésto —repuso Duvauchelle.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker