Un Drama en México
Un Drama en México —¿Y quién es tu sobrino?
—Un muchacho de quince años, un novato, al que estoy enseñando el oficio. Tiene muy buena voluntad y promete ser un excelente marinero.
—¿Crees acaso, maestro Crockston, que el DelfÃn es una escuela de grumetes? —exclamó Jacobo Playfair.
—No hable usted desdeñosamente de los grumetes, pues uno de ellos llegó a ser el almirante Nelson y otro el almirante Franklin.
—¡Voto a sanes! Tienes una manera de hablar que me hace gracia —repuso Jacobo —.
Trae también a tu sobrino, y acabemos; pero te advierto que si el mozo no es como lo pinta el tÃo, el tÃo tendrá que habérselas conmigo. Vuelve antes de una hora.
Crockston no se lo hizo repetir dos veces: saludó torpemente al capitán del DelfÃn y bajó al muelle. Una hora después estaba de regreso a bordo, acompañado de su sobrino, un muchacho de catorce a quince años, flaco y pálido, tÃmido y asombrado, que no tenÃa de su tÃo ni sombra, de las cualidades morales y fÃsicas del robusto Crockston. Este tuvo que animarle con algunas palabras.
—¡Vamos —le dijo —, un poco de valor! ¡No nos comerán, muchacho! Además, todavÃa estamos a tiempo de irnos.
—¡No, no! —replicó el chiquillo —. ¡Que Dios nos proteja!