Un Drama en México
Un Drama en México —Por eso precisamente he venido.
—Pues bien, que Dios me condene si dejo escapar a un hombre de tu temple. Ve a buscar al segundo de a bordo, el señor Mathew, y que te inscriba.
Dicho esto, Jacobo Playfair esperaba ver a su hombre girar sobre sus talones y dirigirse a la proa, pero se engañó: Crockston no se movió.
—¿No me has entendido? —le preguntó el capitán.
—SÃ, señor —repuso el marinero —; pero todavÃa no he concluido: tengo algo que proponerle.
—No me fastidies más —dijo bruscamente. Playfair —; no tengo tiempo que perder en baldÃas conversaciones.
—No lo molestaré mucho —replicó Crockston —. Con dos palabras despacho. QuerÃa decir a usted que tengo un sobrino.
—¡Valiente tÃo tiene ese sobrino! —exclamó Playfair.
—¿Eh? ¡Cómo! —dijo Crockston.
—¿Acabarás? —dijo el capitán con impaciencia.
—Enseguida. Quién enrola al tÃo debe enrolar también al sobrino.
—¿De veras?
—Sà señor; es la costumbre el uno no puede ir a ninguna parte sin el otro.