Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo DUMORTIER: ¡Hay que admitir que el hecho es muy original! Pero vas a provocar que mi noble amigo me vea mal, pensará que estoy implicado en esta conspiración. ¡Jamás consentirá matar un oso que le ofrezca en semejantes condiciones!
ISIDORE: ¡Cuento con usted, querido tÃo, para hacerle ver mis propósitos!
DUMORTIER: ¡Sólo eso me faltaba! Ni lo pienses, desgraciado, ni lo pienses. ¿Pero, al menos, la señorita Césarine te ama?