Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo CESARINE: ¡Oh! ¡Sr. Isidore, usted me confunde! Felizmente, su tÃo está aquà para contestarle y decirle lo mucho que exagera.
DUMORTIER: No dije eso. Lo que ocurre es que mi sobrino es completamente indigno de usted[15] señorita, bajo todas las circunstancias, las de usted y las de su tÃo y tutor, el Barón d’Entremouillettes.
CESARINE: Mi tÃo me ama, Sr. Dumortier, y cuando vea que éste es mi mayor anhelo, quizás sacrifique su altivez por mi felicidad.
DUMORTIER: No deseo hacerla desilusionar señorita, pero.
ISIDORE: ¡Si el Barón se rehúsa, ya veremos qué hacer! Sin embargo, como es necesario comenzar por ahà o si se hace necesario comenzar con ello, aunque se niegue de plano inmediatamente.
DUMORTIER: ¿Cómo? ¿Vas a actuar de forma abrupta, sin preparación?
ISIDORE: ¡Abruptamente! A partir de que encuentre la ocasión favorable para hacerlo.
CESARINE: ¡Valor, Sr. Isidore!
DUMORTIER: ¡Espere, al menos hasta que haya matado a mi oso!
ISIDORE: Gracias, pero moriré soltero si espero.
DUMORTIER: ¡La puerta se abre! ¡Debo irme de aquÃ!