Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo ISIDORE: Señor Barón, amo a la señorita Césarine, su sobrina y tengo el honor de pedirle su mano.
EL BARÓN: ¿Eh?
DUMORTIER: Créale.
EL BARÓN: Señor, ante todo, reconozco la franqueza de su petición. Usted ha usado, en efecto, la frase correcta que habitualmente se suele usar en estas circunstancias.
ISIDORE: ¡Señor Barón!
EL BARÓN: Sr. Barbillon, le contestaré lo que los tíos siempre contestan a la frase anteriormente dicha: me honra mucho su petición, pero.
CESARINE: Tío, querido tío.
EL BARÓN: Césarine, ve inmediatamente a tu cuarto donde esperarás mis supremas instrucciones. (Césarine se marcha, haciendo un signo de amistad a Isidore). Ustedes, caballeros, escúchenme.
DUMORTIER: ¡Pero el oso que tiene el honor de esperar al Señor Barón!
EL BARÓN: El oso esperará, señor y no pienso que sea deshonrado por esperar.