Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo El BARON, ISIDORE, DUMORTIER
EL BARÓN: Caballeros, desde el siglo nueve, uno de mis ancestros, Renaud d’Entremouillettes, fue el Senecal del rey Louis el Bonachón, o sea, mayordomo de la Mansión Real.
ISIDORE: (Aparte). Mi tatarabuelo fue sirviente también en una familia honorable, lo que es similar.
EL BARÓN: En el siglo décimo, Godefroy d’Entremouillettes, fue condestable del rey Robert, o sea, encargado de su caballeriza.
ISIDORE: (Aparte). Mi abuelo fue palafrenero, que es casi la misma cosa[23].
EL BARÓN: Durante la Cruzada, los Señores d’Entremouillettes acompañaron a su rey a Tierra Santa, y muchos de ellos fueron asesinados allÃ, legando a sus nietos una gloria y nobleza imperecedera[24]. ¿Insiste entonces, señor, en casarse con una d’Entremouillettes?
ISIDORE: ¡Insisto, Señor Barón!
DUMORTIER: (Aparte). ¿En qué va a terminar todo esto?
EL BARÓN: No le he hablado de la fortuna actual y futura de Césarine, mi heredera, porque usted sabe lo que pienso del dinero, entonces comprenderá, sin necesidad de insistir durante mucho tiempo, que una d’Entremouillettes no puede llamarse Señora Barbillon.
ISIDORE: Sin embargo.