Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo EL BARÓN: Tengo el honor de contarle que nueve d’Entremouillettes tomaron parte en nueve cruzadas.
ISIDORE: ¡Ah!, señor, allà hubieron miles de Barbillon en la contienda.
EL BARÓN: Nunca nos encontramos con ninguno de ellos, señor. En cuanto al resto, usted no me desagrada, Sr. Isidore, al contrario, usted es un joven agradable[25].
ISIDORE: (Modestamente). ¡Oh! ¡Oh!
EL BARÓN: No digo que tenga usted la gran apariencia de Anne d’Entremouillettes, mi antepasado, pero es usted un joven agradable, es inteligente, pero por el amor de Dios, ¿por qué tiene una etiqueta tan desagradable? Llámese al menos de Luynes o Montmorency y mi sobrina será suya.
ISIDORE: Usted es muy bueno. Le gustarÃa leer en el Moniteur mañana: El Sr. Isidore Barbillon solicita llevar el nombre Montmorency bajo el cual nunca se le ha conocido.
DUMORTIER: ¡Vaya broma!
EL BARÓN: Dumortier, ¿siente la necesidad de saber cuál ha sido el sueño de mi vida?
DUMORTIER: Sà lo siento, Señor Barón.