Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo DUMORTIER: ¡Vaya! ¡Vaya! Yo, que me hice cargo de Isidore… Si el nombre Dumortier le conviene mejor que el de Barbillon[30]…
EL BARÓN: ¡Uno es tan bueno como el otro!
ISIDORE: Usted[31] puede también.
EL BARÓN: ¡Nada, señor y mi nombre expirará! (levantándose). Pienso que ya le hice saber de forma clara mis intenciones. No le negaré que la petición del Sr. Barbillon me ha afectado notablemente y prefiero creer, Dumortier, que usted no ha sido cómplice de este atrevimiento.
DUMORTIER: ¡Señor Barón!
EL BARÓN: Debo retirarme inmediatamente con mi sobrina, pero antes, quiero matar al oso que me ha ofrecido. Me marcharé esta misma noche porque la señorita Césarine d’Entremouillettes no debe permanecer más tiempo bajo este techo.
ISIDORE: ¡Señor Barón!
EL BARÓN: Señor, he dicho.