Un hijo adoptivo
Un hijo adoptivo ISIDORE: ¡Bien! Yo se los proporcionaré.
DUMORTIER: ¡Tú!
ISIDORE[37]: ¿Recuerda qué dicen las leyes?
DUMORTIER: ¡No! Quizás contengan algo que nunca he sabido.
ISIDORE: Bueno, escuche, el artÃculo 345: «La capacidad de adoptar no puede ser ejercida excepto hacia un individuo a quien uno tiene a cargo desde su minorÃa de edad y por lo menos, durante seis años habiéndole brindado atención y cuidados de manera ininterrumpida».
DUMORTIER: ¿Y bien[38]?
ISIDORE: ¡Espera! (Continúa). «En caso contrario, a alguien que haya salvado la vida del adoptador, sea en combate o salvándole del fuego o de ahogamiento». ¿Entiendes[39]?
DUMORTIER: ¡Santo Dios! ¿Qué intentas hacer?
ISIDORE: Sembrar peligros a los pasos del Barón y luego salvarle de ellos, muy a su pesar[240].
DUMORTIER: ¡Pero la oportunidad! Quiere marcharse[41] esta noche.
ISIDORE: ¡He hallado la oportunidad!
DUMORTIER: ¡Ah! ¿Cuál?
ISIDORE: El combate, la batalla… Cree usted que si lo arranco de las garras del oso, ¿acaso no contará como un combate?
DUMORTIER: Indudablemente, pero[42].
ISIDORE: Déjelo de mi cuenta.