Una ciudad flotante
Una ciudad flotante A las doce del dÃa, el capitán mandó desplegar algunas velas, y el buque, más apoyado, balanceó menos. Tratóse también de desplegar la cangreja, arrollada a su verga por un nuevo sistema demasiado nuevo sin duda alguna, pues la vela no pudo aprovecharse en todo el viaje.