Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Calcular en dinero el valor de esa colección era, por decirlo asÃ, imposible. El capitán Nemo debió de invertir millones en la adquisición de aquellos diversos muestrarios, Y yo me preguntaba cuál serÃa la fuente que le suministraba lo necesario para satisfacer sus fantasÃas de coleccionista, cuando interrumpieron mi meditación estas palabras:
-Veo que le interesa m¡ colección de conquiliologÃa, señor profesor. En efecto, puede interesar a un naturalista; pero para mà tiene un encanto más, porque todos estos ejemplares los recogà con mis propias manos: ningún mar del globo se libró de mis exploraciones.