Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Evidentemente, las pilas podrÃan servirle para la extracción; pero, si no me equivoco, el consumo del sodio necesario para el funcionamiento de los aparatos eléctricos sobrepasarÃa a la cantidad extraÃda. Ocurrirá, entonces, que consumirá usted para producirlo más de lo que produzca.
-Por eso, señor profesor, no lo extraigo por medio de la pila y empleo sencillamente el carbón de tierra.
-¿De tierra?, dije con marcado acento.
-Digamos carbón de mar, si usted lo prefiere, respondió el capitán Nemo.
-¿Y puede usted explotar minas submarinas de hulla?
-Señor Aronnax, ya me verá usted manos a la obra. Sólo le pido un poco de paciencia, puesto que le sobra tiempo para ser paciente. Recuerde solamente esto: todo se lo debo al océano; él produce la electricidad, y la electricidad provee al Nautilus de calor, de luz, de movimiento, en una palabra, de vida.
-¿Pero no el aire que respira?
-¡Oh! Yo podrÃa fabricar el aire que necesitara, pero es cosa inútil, puesto que subo a la superficie del mar cuando me place. Sin embargo, si la electricidad no me suministra el aire respirable, pone por