Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino lo menos en acción unas bombas potentes que lo almacenan en depósitos especiales, lo que me permite, en caso necesario, prolongar durante el tiempo que quiera mi permanencia en las zonas más profundas.
-Capitán, respondÃle, me contento con admirar. Ha hallado usted, evidentemente, lo que los hombres encontrarán sin duda un dÃa, la verdadera potencia dinámica de la electricidad.
-No sé si la encontrarán, respondió frÃamente el capitán Nemo. Sea lo que fuere, ya conoce usted la primera aplicación que hice de tan valioso agente. Él es el que nos ilumina con una igualdad, una continuidad que no tiene la luz del sol. Ahora, mire usted ese reloj: es eléctrico y funciona con una regularidad que desafÃa a la de los mejores cronómetros. Lo he dividido en veinticuatro horas, como los relojes italianos, pues para mà no hay noche, ni dÃa, ni sol, ni luna, sino solamente esta luz artificial que llevo hasta el fondo de los mares. Vea, en este momento son las diez de la mañana. ¿Está de acuerdo con su reloj?
-Exactamente.