Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino De igual modo, se hizo a un lado la hipótesis de que fuera un casco abandonado a la merced de las olas, enorme resto de algún naufragio, también a causa de la velocidad de su desplazamiento. Quedaban, pues, dos soluciones, que daban origen a dos clanes bien definidos de partidarios: por una parte los que creían en un monstruo de fuerza colosal; por otra, los que opinaban que era una embarcación "submarina" de extremada potencia motriz.
Ahora bien, esta última hipótesis, admisible después de todo, no pudo resistir a las indagaciones que se hicieron en ambos mundos. Era poco probable que un particular tuviera a su disposición semejante artefacto. ¿Dónde y cuándo lo hubiera hecho construir y cómo pudo mantener en secreto tal construcción?
Solamente un gobierno posee los medios de producir una máquina ofensiva como aquélla, y en estos desastrosos tiempos en que el hombre se ingenia por multiplicar la potencia de las armas de guerra, podía ser que un estado ensayara, a ocultas de los demás, ese formidable elemento bélico.