Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Capitán Nemo, dije, compruebo los resultados sin tratar de explicarlos. He visto cómo maniobraba el Nautilus frente a la Abraham Linco1n y sé a qué atenerme en cuanto a su velocidad. Pero no es suficiente con poner en marcha. ¡Es preciso ver adónde se va! ¡Es necesario dirigirse hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda! ¿Cómo llega usted a las grandes profundidades, donde actúa una presión creciente que se calcula en centenares de atmósferas?
¿Cómo vuelve a la superficie del océano? En fin, ¿cómo logra mantenerse en el medio que le conviene? ¿Soy indiscreto al preguntarlo?
De ningún modo, señor profesor, me respondió el capitán tras una leve vacilación, puesto que no ha de dejar más este navío submarino. Venga usted al salón. Es nuestro verdadero gabinete de trabajo y allí sabrá todo lo que debe saber acerca del Nautilus.