Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Señor, me respondió, cuento con diversos cronómetros puestos de acuerdo con la hora de París, de Greenwich y de Washington. Pero en honor de usted utilizaré el meridiano de París. Tal respuesta no me aclaraba nada. Me incliné y el comandante prosiguió:
-Ciento treinta y siete grados y quince minutos de longitud oeste del meridiano de París y treinta grados y siete minutos de latitud norte, es decir, a trescientas millas aproximadamente de las costas del Japón. Hoy estamos a 8 de noviembre, a mediodía, y comienza nuestro viaje de exploración submarina.
-¡Que Dios nos proteja!, exclamé.
-Y ahora, señor profesor, lo dejo entregado a sus estudios. He señalado el rumbo este-nordeste, Yendo a cincuenta metros de profundidad. Aquí hay unos mapas a gran escala en que podrá ir marcando el transcurso del viaje. El salón queda a su disposición. Y con el permiso de usted, me retiro. El capitán Nemo me saludó. Me quedé solo, absorto en mis meditaciones. Todos mis pensamientos convergían hacia el comandante del Nautilus.