Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Nuestra admiración se mantenÃa en el más alto punto. No se agotaban nuestras exclamaciones. Ned nombraba a los peces, Consejo los clasificaba y yo me extasiaba ante la vivacidad de sus movimientos y la belleza de sus formas jamás se me habla dado la ocasión de sorprender a esos animales vivos y libres, en su elemento natural. No he de mencionar todas las variedades que pasaron asà por ante mis deslumbrados ojos, toda aquella colección de los mares del Japón y de la China. Los peces acudÃan, más numerosos que los pájaros del aire, atraÃdos sin duda por el radiante foco de la luz eléctrica. Súbitamente se iluminó el salón, corriéronse los paneles, la encantadora visión se esfumó; pero durante largo rato quedé soñando aún, hasta el momento en que posé la mirada en los instrumentos suspendidos en las paredes.