Veinte mil leguas de viaje submarino

Veinte mil leguas de viaje submarino

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Otra puerta, practicada en el costado del Nautilus se abrió entonces. Una leve claridad nos alumbraba. Segundos más tarde hollaban nuestros pies el fondo del mar. Caminábamos sobre una arena fina, compacta, no ondulada como la de las playas que guarda las huellas del oleaje. Esa alfombra brillante, verdadero reflector, devolvía los rayos del sol con sorprendente intensidad. De ahí aquella inmensa reverberación que traspasaba todas las moléculas líquidas. ¿Se me creerá si digo que en esa profundidad de treinta pies yo veía como en pleno día?

Durante un cuarto de hora hollé esa arena ardiente, sembrada de un impalpable polvo de conchillas. El casco del Nautilus, que se dibujaba como alargado escollo, iba desapareciendo poco a poco, pero su faro, cuando llegara la noche en medio de las aguas, nos guiaría al retornar a bordo proyectando sus rayos con perfecta nitidez. Efecto que difícilmente comprende quien no ha visto sino desde tierra esas capas blancuzcas destacadas con fuerte contraste. Allí, el polvo que satura al aire les da la apariencia de una bruma luminosa; pero en el mar, como debajo de la superficie, esos destellos se transmiten con incomparable pureza.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker