Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Notaba que las plantas verdes se mantenÃan más cerca de la superficie del mar, mientras que las rojas ocupaban una profundidad media, dejando que las hidrófitas negras o pardas formaran los jardines y macizos de las capas profundas del océano. Esas algas son verdaderamente un prodigio de la creación, una de las maravillas de la flora universal. Es una familia que produce a la vez los más pequeños y los más grandes vegetales del globo terráqueo. Pues asà como se han contado cuarenta mil de aquellas imperceptibles plantitas en un espacio de cinco milÃmetros cuadrados, se recogieron fucos de más de quinientos metros de largo.
HacÃa una hora y media aproximadamente que habÃamos salido del Nautilus. Era cerca de mediodÃa. Lo advertà por lo perpendicular de los rayos solares que ya no se refractaban. La magia de los colores desapareció poco a poco y los matices de la esmeralda y del zafiro se borraron de nuestro firmamento. Caminábamos con paso regular que resonaba en el suelo con intensidad asombrosa. Los ruidos se transmitÃan con rapidez tal como no está habituado a percibirlo el oÃdo en la tierra. En efecto, el agua es mejor vehÃculo que el aire para el sonido, que en ella se propaga con velocidad cuádruple.