Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino ¿No muestra enojos y ternuras? Ayer se durmió como nosotros y ahora despierta después de una noche apacible.
¡Ni buenos días, ni buenas noches! ¿No se dijera que el extraño personaje continuaba conmigo una conversación ya comenzada?
- ¡ Mire usted, prosiguió, despierta bajo las caricias del sol!. Vuelve a vivir su existencia diurna. Interesante estudio es el de seguir el juego de su organismo. Tiene pulso, arterias, espasmos, y yo le doy la razón al sabio Maury, que descubrió en él una circulación tan real como la sanguínea en los animales.
Con seguridad, el capitán Nemo no esperaba ninguna respuesta mía y me pareció inútil prodigarle los "evidentemente", los "sin duda alguna" y los "está usted en lo cierto". Él hablaba, más bien, consigo mismo, haciendo largas pausas entre las frases. Era como meditar en alta voz.