Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Me levanté, fui a apoyarme ante el cristal y miré. Plenamente iluminada por la electricidad, una enorme masa negruzca, inmóvil, se hallaba suspendida en medio de las aguas. La examiné atentamente, tratando de averiguar la naturaleza del gigantesco cetáceo. Pero un pensamiento cruzó de' súbito por mi mente.
-¡Un navío!, exclamé.
-¡Sí, respondió el canadiense, un barco desmantelado que se ha ido a pique!