Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino ¡Qué escena! Permanecimos mudos, con el corazón palpitante en presencia de ese naufragio sorprendido y, por decirlo así, fotografiado en su último minuto. Y ya veía el avance de los enormes tiburones, con los ojos llameantes, atraídos por ese cebo de carne humana. Entre tanto, el Nautilus daba una vuelta alrededor del barco sumergido. Al paso, pude leer en la popa: Florida - Sunderland.