Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Ese terrible espectáculo inauguraba la serie de catástrofes que habÃa de encontrar el Nautilus en su ruta. Desde que recorrÃa mares más frecuentados, veÃamos a menudo cascos de navÃos que estaban pudriéndose entre dos aguas y, más al fondo, cañones, balas, anclas, cadenas y otros mil objetos de hierro carcomidos por el orÃn. Mientras tanto, siempre conducidos por aquel Nautilus donde vivÃamos como aislados, el 11 de diciembre llegamos a ver el archipiélago de las Pomotú, que se extiende en un espacio de quinientas leguas de este-sudeste a oeste-nordeste, entre los 13º 30' y 23º 50' de latitud sur y 125º 30' y 151º 30' de longitud oeste, desde la isla Ducie hasta la de Lazaref. El archipiélago cubre una superficie de trescientas setenta leguas cuadradas y lo forman unos sesenta grupos de islas, entre las que se destaca el grupo Gambier cuyo protectorado asumió Francia.
Son coralÃferas: un levantamiento lento, pero continuo, provocado por el trabajo de los pólipos, las unirá un dÃa unas con otras. Luego, esta. nueva isla se soldará más tarde con los archipiélagos vecinos, de modo que un quinto continente ha de extenderse desde Nueva Zelandia y Nueva Caledonia hasta las Marquesas. El dÃa que en presencia del capitán Nemo desarrollé esta -teorÃa, me respondió frÃamente:
-¡Lo que necesita la tierra no son nuevos continentes, sino hombres nuevos!
