Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Me precipité hacia el cristal y entre los bancos de corales, recubierto de fungos, sifórtulas, alciones y cariófilas, por entre miriadas de peces encantadores, girellas, glifisidones, pompéridas, diatcopos, holocentros, reconocí ciertos restos que las dragas no habían podido arrancar, estribos de hierro, anclas, cañones, balas, una armadura de cabrestante, una roda, objetos todos provenientes de las embarcaciones zozobradas y que ahora lucían un manto de flores vivientes. Y mientras yo contemplaba aquellos restos desolados, el capitán Nemo me dijo con voz grave:
-El comandante La Pérouse partió el 7 de diciembre de 1785 con sus navíos el Astrolabe y la Boussole. Fondeó, primeramente, en Botany-Bay, visitó el archipiélago de los Amigos, la Nueva Caledonia, se dirigió hacia Santa Cruz e hizo escala en Namuka, una de las islas del grupo Hapai. Después, sus navíos llegaron a los ignorados arrecifes de Vanikoro. La Boussole, que marchaba adelante, chocó con la costa meridional; el Astrolabe, yendo en su auxilio, zozobró también.