Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Como al señor le convenga, respondió Consejo apaciblemente.
-Sabes, amigo, se trata del monstruo..., del famoso narval...
¡Queremos eliminarlo de los mares!... El autor de una obra en cuarto y en dos volúmenes sobre Los misterios de las grandes profundidades submarinas no puede dejar de embarcarse con el comandante Farragut. ¡Misión gloriosa..., peligrosa, también! No sabe uno adónde va. Esas bestias suelen ser muy caprichosas. Pero iremos a pesar de todo. Tenemos un comandante que es persona de puños...
-Lo que el señor haga, haré yo, respondió Consejo.
-¡Piénsalo bien! No quiero ocultarte nada. Éste es uno de esos viajes de los cuales no siempre se vuelve.
-Como el señor guste.
Un cuarto de hora después, estaban listas nuestras maletas. Habíalas liado Consejo en un santiamén y yo estaba seguro de que nada faltaba, pues el mozo ordenaba camisas y trajes con el mismo acierto que aves y mamíferos.