Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Sí, señor, ebrio de nueces moscadas que estaba devorando al pie del árbol donde lo atrapé. ¡Ya ve usted, Ned, qué tremendos efectos tiene la intemperancia!
-¡Por mil demonios!, respondió el canadiense. ¡Para la cantidad de ginebra que he bebido desde hace dos meses, no es justo reprochármelo!
Entre tanto yo examinaba al curioso pájaro. No se había engañado Consejo, el ave del paraíso embriagada con el fuerte zumo, habla quedado reducida a la impotencia. No podía volar. Apenas si caminaba. Pero eso me inquietó poco y esperé que se le pasara la borrachera de nuez moscada. Pertenecía el pájaro a la más hermosa de las ocho especies que de ellos se cuentan en la Papuasia e islas cercanas.