Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino De modo, pues, que si hubiera llegado un cuarto de hora después, y aun menos, la fragata levaba anclas sin mi presencia a bordo y yo no habrÃa tomado parte en aquella expedición extraordinaria, sobrenatural, inverosÃmil, cuya relación verÃdica ha de encontrar, sin duda, algunos ánimos incrédulos.
Pero el comandante Farragut no querÃa perder un dÃa, ni una hora, en el intento de acercarse a los mares en los cuales se habÃa señalado recientemente el paso del animal. Llamó al ingeniero.
-¿Tenernos suficiente presión?, le preguntó.
-SÃ, señor, respondió el ingeniero.