Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino El 13 de enero, el capitán Nemo, llegando al mar de Timor observó la isla del mismo nombre a los 1220 de longitud. Dicha isla, cuya superficie mide mil seiscientas veinticinco leguas cuadradas, está gobernada por rajaes, príncipes que se dicen descendientes de los cocodrilos, es decir, provenientes del más antiguo origen que un ser humano puede pretender. Por eso, los antepasados escamosos abundan en las riberas de la isla y son objeto de idolátrica veneración: se los protege, se los mima, se los adula, se los alimenta, se les brindan tiernas doncellas como pitanza y ¡guay del forastero que ponga las manos en aquellos saurios sagrados!
Pero el Nautilus no tuvo conflicto alguno con tales animales puesto que sólo vimos un instante la isla de Timor, a mediodía, mientras el segundo tomaba la altura. De igual modo, apenas divisé la islita de Rotti, que integra el grupo, y cuyas mujeres tienen fama de belleza muy apreciada en los mercados malayos.
Desde este punto, el itinerario del Nautilus desvióse en latitud hacia el sudoeste. La proa se orientó en dirección al océano Indico.