Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Pinto a mi osado compañero tal como lo conozco en la actualidad. ¡Porque nos hemos hecho viejos amigos, vinculados por la inalterable amistad que nace y se cimenta en las más pavorosas ocasiones!
¡Ah, valeroso Ned, ojalá pudiera yo vivir cien años aún para acordarme más tiempo de ti!
Ahora, veamos, ¿qué opinaba Ned Land con respecto al monstruo marino? He de confesar que no creÃa en la existencia del unicornio y que era el único a bordo que no compartÃa la convicción general. Sin embargo, no era cosa de negar el accidente del Scotia. El agujero existÃa, y tanto era asà que fue preciso taparlo. No creo que pueda demostrarse en forma más categórica la realidad de un agujero. Ahora bien, ese orificio no se habÃa abierto por sà solo, y puesto que no lo produjeron las rocas sumergidas, por fuerza habÃa de ser obra del instrumento perforador de algún animal.