Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino En lo que a mí respecta no conservaba ninguna preocupación por los peligros que tan ridículamente había exagerado mi imaginación. El fondo se elevaba sensiblemente hacia la superficie del mar, v pronto, cuando la profundidad alcanzó un metro, mi cabeza emergió. Consejo se me aproximo y acercando su gruesa cápsula a la mía, me hizo con los ojos un amable saludo. Pero la meseta elevada no medía sino algunas toesas, y pronto volvimos a "nuestro elemento". Creo tener el derecho de clasificarlo así. Diez minutos más tarde el capitán Nemo se detuvo súbitamente. Creí que lo hacía para volver sobre sus pasos. No. Con un ademán nos ordenó que nos agazapásemos cerca del en el fondo de una ancha anfructuosidad. Su mano señaló un punto de la masa líquida y yo observé atentamente.