Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -De acuerdo, para el Nautilus, pero útil para el mundo entero, dijo el capitán Nemo. Los antiguos habían comprendido bien lo útil que sería para el comercio establecer una comunicación entre el mar Rojo y el Mediterráneo, pero no soñaron con excavar un canal directo... tomaron el Nilo como intermediario. Probablemente el canal que unía el Nilo al mar Rojo fue iniciado bajo Sesostris, según la levenda. Lo que es cierto, es que en 615 antes de Jesucristo, Necao emprendió los trabajos de un canal alimentado por las aguas del Nilo a través de la llanura de Egipto que mira hacia Arabia. Ese canal podía ser recorrido en cuatro días y su ancho era tal que dos trirremes podían pasar de frente.
Fue continuado por Darío, hijo de Histaspes, probablemente terminado por Ptolomeo II. Estrabón lo vio utilizado para la navegación; pero el escaso desnivel de su pendiente entre su punto de partida, cerca de Bubaste y el mar Rojo no lo hacía navegable sino algunos meses al año. El canal sirvió al comercio hasta el siglo de los Antoninos; fue abandonado y quedó obstruido por la arena; luego lo habilitó otra vez el califa Omar. En el año 761 ó 762, el califa Almanzor lo cegó definitivamente para impedir que se aprovisionara de víveres Mohamed-ben-Abdallah, sublevado contra él.