Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Capitán, lo escucho, pero mis oídos se niegan a admitir lo que oyen.
-¡Ah! Aures habent et non audient es cosa de todos los tiempos. No solamente existe dicho pasaje, sino que lo he aprovechado varias veces. Sin él no me hubiera aventurado ahora en este callejón sin salida del mar Rojo.
-¿Es indiscreto preguntarle cómo ha descubierto usted el túnel?
-Señor, me respondió el capitán, no puede haber secretos entre quienes no deben separarse jamás.
No recogí la insinuación y escuché las palabras del capitán Nemo.
-Señor profesor, me dijo, un sencillo razonamiento de naturalista me ha conducido a descubrir ese paso, que yo solamente conozco. Había observado que en el mar Rojo y en el Mediterráneo existía cierto número de especies de peces absolutamente idénticas, gádidos, beatolas, girelas, persegas, joeles, escocetos.