Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Es el faro flotante de Suez, continuó. No tardaremos, en llegar al orificio del túnel.
-¿La entrada no es fácil?
-No, señor, de modo que tomaré la precaución de mantenerme en la cabina del timonel para dirigir yo mismo la maniobra. Y ahora, si usted quiere descender, señor Aronnax, el Nautilus se dispone a hundirse bajo las olas, y no volverá a la superficie del mar sino después de haber franqueado el Túnel arábigo.
Seguí al capitán Nemo. La escotilla se cerró, se llenaron los tanques de agua, y la embarcación se sumergió a una decena de metros de profundidad. En el momento en que me disponía a retirarme a mi habitación, el capitán me detuvo.
Señor profesor, me dijo, ¿le agradaría acompañarme en la cabina del piloto?
-No me atrevía a solicitárselo, contesté.