Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Y hace usted mal, maestro Land, continué. Esta costa baja que se redondea hacia el sur es la costa egipcia.
-¡A otro perro con ese hueso, señor!, respondió el canadiense.
-Pues si el señor lo afirma, dijo Consejo, hay que creer al señor.
-Por otra parte, Ned, el capitán Nemo me ha hecho el honor de mostrarme su túnel; yo me encontraba junto a él en la cabina del timonel mientras él mismo dirigía al Nautilus a través del estrecho paso.
-¿Lo oye usted, Ned?, preguntó Consejo.
-Y si usted tiene tan buena vista, agregué, puede divisar las escolleras de Port-Said que se internan en el mar.
-En efecto, dijo el canadiense observando atentamente, tiene usted razón señor profesor, y su capitán es todo un hombre. Estamos en el Mediterráneo. Bueno. Hablemos entonces, si le parece, de nuestros asuntos, pero de modo que nadie pueda escucharnos.