Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino El 20 de julio cortamos el trópico de Capricornio a los 105º de longitud, y el 27 del mismo mes cruzábamos el ecuador por el meridiano centésimo décimo. Una vez determinada esta situación, la fragata tomó más decididamente el rumbo hacia el oeste y se internó en las aguas centrales del PacÃfico. El comandante Farragut pensaba con razón que era preferible surcar las aguas profundas y alejarse de los continentes y de las islas cuyas cercanÃas pareció evitar siempre el animal, "sin duda porque no hallaba bastante agua para él", decÃa el contramaestre. La fragata, luego de renovar su carga de carbón, pasó a la altura de las islas Pomotú, Marquesas y Sandwich, cortó el trópico de Cáncer a los 132º de longitud y se dirigió hacia los mares de la China.
¡Nos hallábamos por fin en el escenario de los últimos retozos del monstruo! Y, por decirlo todo, ya no era vida la de a bordo. Los corazones palpitaban espantosamente y se creaban para lo porvenir incurables aneurismas. Toda la tripulación padecÃa una sobreexcitación nerviosa de la que yo no podrÃa dar idea. Ya no comÃamos, ni dormÃamos. Veinte veces por dÃa el error o una ilusión óptica de un marinero, inclinado en las vergas, sumÃanos en intolerables dolores, y tales emociones veinte veces reiteradas nos mantenÃan en un estado de exaltación demasiado violento para que no produjera alguna reacción a corto plazo.