Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino En ese instante me llamaron la atención unas aguafuertes suspendidas de la pared, y en las que no había reparado durante mi primera visita. Eran retratos de los grandes hombres de la historia cuya existencia no ha sido sino una perpetua devoción a una gran idea humana: Kosciusko, el héroe caído al grito de Finis Poloniae; Botzaris, el Leónidas de la Grecia moderna; O'Connell, el defensor de Irlanda; Washington, el fundador de la Unión americana; Manin, el patriota italiano; Lincoln, muerto por la bala de un esclavista, y, por último, el mártir de la emancipación de la raza negra, John Brown, suspendido de la horca, tal como lo ha dibujado con terrible trazo el lápiz de Víctor Hugo. ¿Qué lazo existía entre aquellas almas heroicas y el alma del capitán Nemo?