Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Antes de examinar más atentamente la disposición interior de la enorme caverna, antes de preguntarme si se trataba de una obra de la naturaleza o del. hombre, me dirigà hacia el capitán Nemo y le pregunté:
-¿Dónde estamos?
-En el mismo centro de un volcán extinguido, me respondió el capitán, un volcán cuyo interior ha invadido el mar como consecuencia de alguna convulsión del suelo. Mientras usted dormÃa, señor profesor, el Nautilus ha penetrado en este gran lago por un canal natural abierto a diez metros por debajo de la superficie del océano. Es éste su amarradero, un puerto seguro, cómodo, misterioso, al abrigo de todos los vientos. Vea usted si puede hallarse en las costas de los continentes o de las islas una rada que valga lo que este refugio asegurado contra el furor de los huracanes.
-En efecto, respondÃ, aquà está usted en completa seguridad, capitán Nemo. ¿Quién podrÃa perseguirlo en el centro de un volcán?
Pero creo haber visto una abertura en la cima.
-SÃ, el cráter, antaño lleno de lavas, de vapor y llamas, y que da paso ahora al vivificante aire que respiramos.