Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -¿Qué ocurre?, pregunté, incorporándome a medias.
-¡El agua nos alcanza!
Ale puse de pie. El mar se precipitaba como un torrente en nuestro retiro y, decididamente, puesto que no éramos moluscos, había que salir de allí.
En algunos instantes estuvimos a salvo en la cima de la misma gruta.
-¿Qué es lo que pasa?, preguntó Consejo. ¿Algún nuevo nuevo fenómeno?
-No, amigos, respondí, es la marea, sólo la marca, que ha estado a punto de sorprendernos,, como al héroe de Walter Scott. El océano crece afuera, y, por una ley natural de equilibrio, el nivel del lago sube igualmente. No ha sido más que una mojadura. Vamos a cambiarnos al Nautilus.