Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Se entiende que no era cosa de sumergirse llenando los depósitos, los cuales no hubieran aumentado en modo suficiente el peso específico del Nautilus, y, además, se habría impuesto luego la necesidad de desalojar la sobrecarga de agua, para lo que no alcanzaba el poder de las bombas contra la resistencia de la presión exterior. Resolvió, pues, el capitán Nemo ir en busca del fondo oceánico mediante una diagonal suficientemente alargada valiéndose de los y planos laterales puestos a un ángulo de cuarenta y cinco grados con respecto a las líneas de agua del Nautilus. Luego se le dio a la hélice la máxima velocidad y sus cuatro paletas agitaron el agua con indescriptible violencia. Con tan poderoso impulso el casco del Nautilus vibró como una cuerda sonora y, se sumergió en forma regular, mientras el capitán y yo seguíamos desde el salón el movimiento de la aguja del manómetro que giraba con rapidez.