Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -¡La barrera de los hielos!, me dijo el canadiense. Si su capitán se atreve a ir más lejos...
-¿Y bien?
-Será todo un hombre.
-¿Por qué, Ned?
-Porque nadie logró franquear la barrera. El capitán es poderoso, pero, ¡por mil demonios!, no más poderoso que la naturaleza y allà donde ella traza, un lÃmite es preciso detenerse, quiérase o no.
-Asà es, Ned Land, y sin embargo yo hubiera querido saber qué hay detrás de esa barrera. ¡Un muro es lo que más me irrita!
-Tiene razón el señor, dijo Consejo, Los muros se inventaron sólo para fastidiar a los sabios. No debÃa haber muros en ninguna parte.
-¡Bien!, dijo el canadiense. Detrás de esa barrera es muy sabido lo que hay.
-¿Y qué es ello?, pregunté.
-¡Hielo y más hielo!
-Usted afirma con certidumbre el hecho, Ned, repliqué, pero yo no lo tengo por seguro. Por eso querrÃa ir a ver.