Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Eran las ocho de la mañana. Nos quedaban cuatro horas hasta que el sol pudiera ser observado con fines prácticos. Me dirigí hacia una amplia bahía abierta en el acantilado granítico de la ribera. Al llegar a la cresta del promontorio divisé una extensa llanura blanca, con una multitud de morsas que retozaban entre ellas v lanzaban aullidos de alegría, no de furia.
Las morsas se asemejan a las focas por la forma del cuerpo y la disposición de los miembros, pero carecen de incisivos y caninos en la mandíbula inferior y tienen los caninos superiores transformados en largas defensas de ochenta centímetros de largo y treinta Y tres de circunferencia al nivel del alvéolo. Dichos dientes, de marfil compacto y sin estrías, más duro que el de los elefantes y menos propenso a ponerse amarillo, son muy solicitados, por cuya razón se persigue a las morsas con una caza tan desconsiderada que no tardará en exterminarlas totalmente, pues los cazadores dan muerte sin discriminar a las hembras jóvenes y a las prefíadas, sacrificando cada año a más de cuatro mil de ellas.