Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Los tripulantes del Nautilus se apoderaron de una media docena de manatíes con objeto de reabastecer las despensas de carne excelente, superior a la de vaca o ternera. La cacería no fue interesante. Los manatíes se dejaban herir sin defenderse y así varios miles de kilos de carne destinada a la salazón se almacenaron a bordo. También el mismo día, una pesca de práctica singular acrecentó
las reservas del Nautilus, comprobando la gran riqueza de recursos que brindan aquellos mares. Las redes habían traído entre las mallas cierto número de peces cuya cabeza termina en una placa oval de rebordes carnosos. Eran unos equidnidos de la tercera familia de los malacopterigios subranquiales. El disco aplastado se compone de láminas cartilaginosas transversales móviles, entre las cuales el animal puede producir el vacío, lo que le permite adherirse a los objetos como una ventosa.