Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -Por fin, los naturalistas de la antigüedad citan monstruos cuya boca semejaba un golfo y que eran tan enormes que no podÃan pasar por el estrecho de Gibraltar.
-¡Caramba!, exclamó el canadiense.
-Pero, ¿qué hay de cierto en todos esos relatos?, preguntó Consejo.
-Nada, amigos, por lo menos nada que no exceda de lo verosÃmil para llegar a la fábula o a la leyenda. No obstante, la fantasÃa de los narradores tiene que apoyarse sino en una causa, a lo menos en un pretexto. No cabe negar que existen pulpos y calamares de especie muy grande, aunque inferiores, sin embargo, en comparación con los cetáceos. Aristóteles habÃa comprobado las dimensiones de un calamar de cinco codos, esto es, de tres metros diez centÃmetros. Nuestros pescadores ven con frecuencia algunos de más de un metro ochenta de largo. En los museos de Trieste y de Montpellier se conservan disecados pulpos de dos metros. Además, según calculan los naturalistas, un animal de ésos que mida sólo seis pies, tiene tentáculos de veintisiete. Lo que basta para convertirlo en monstruo formidable.
-¿Los pescan en nuestros dÃas de tal tamaño?, preguntó el canadiense.