Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Pasaron así diez días. Sólo el 1 de mayo reanudó francamente su ruta hacia el norte, después de avistar las Lucayás desde la boca del canal de Bahama. Seguíamos entonces la corriente del mayor río del mar, que tiene orillas, peces y temperatura propios. Quiero decir el Gulf-Stream o Corriente del Golfo. Al salir del canal de Bahama, con catorce leguas de ancho y trescientos cincuenta metros de profundidad, corre a razón de ocho kilómetros por hora, rapidez que va decreciendo regularmente a medida que avanza hacía el norte; y es de desear que esa regularidad se conserve, puesto, que si llegara a variar en velocidad y dirección, como se ha creído notar, los climas europeos quedarían sometidos a perturbaciones de consecuencias incalculables.