Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Luego, en el momento en que se disponÃa a lanzar el arpón, el cetáceo escurrÃa el bulto con una rapidez que no puedo estimar a menos de treinta millas por hora. E incluso, cuando llegábamos al máximo de nuestra velocidad, ¿no se permitÃa burlarse de la fragata dando una vuelta alrededor de ella? Un clamor de ira surgió de todos los pechos.
A mediodÃa no habÃamos adelantado nada con relación a la distancia que nos separaba a las ocho de la mañana. El comandante Farragut se decidió a emplear medios más efectivos.
-¡Con que este animal, dijo, corre más rápido que la Abraham Lincoln! Pues bien, veremos si logra distanciarse de las balas cónicas de la fragata. ¡Contramaestre, unos artilleros en la pieza de proa!
El cañón del castillo cargado al instante y apuntado disparó un tiro; pero la bala pasó a unos pies por encima del cetáceo que se mantenÃa a media milla.